jueves, 14 de agosto de 2008

Puras vergüenzas II

Lo bueno -si fuera bueno- de la miseria deportiva mexicana, es que se puede explicar facilmente. Basta dar una ojeada a la infraestuctura deportiva para uso público que está disponible en la mayoría de las poblaciones mexicanas. Mazatlán es un buen ejemplo. Con casi 500 mil habitantes, su última gran obra de infraestructura deportiva se realizó a finales de los años 60 y para mayor orgullo de nuestras autoridades, acaba de cumplir cuatro años cerrada (esos si son récords mundiales).

Además de esta, la única otra instalación que se puede considerar una unidad deportiva, la "SAHOP" fue donada y construida por la entonces Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (de ahí su nombre) en terrenos que fueran del antiguo aeropuerto y a los que se les notan varias mutilaciones. A esta facilidad, que data de mediados de los setentas, se le notan los 30 años y bien podría aparecer como escenario de una película del fin del mundo por su estado de deterioro y abandono (ver imagen).

Fuera de estos dos "complejos", el esfuerzo pro deporte y recreación que pueden presumir los gobiernos locales (penistas o priapistas) se completa con una decena de planchas de cemento en diversos estadios de destrucción a las que llaman canchas de usos múltiples, o una serie de terrenos -salvo excepciones- pobremente acondicionados y con instalaciones mínimas (gradas, baños públicos) que reciben escasísimo mantenimiento o de plano no se pueden usar por estar siempre cerrados por falta de encargados. Además de este desolador panorama, dos datos para el bronce: no hay en toda esta ciudad de casi medio millón de habitantes, NI UNA SOLA CANCHA DE TENIS O ALBERCA PUBLICA.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y UNO NO SABE SI REIR O SI LLORAR VIENDO AL HECTOR MENDIETA CRITICAR EN LA ISLA AL MEDIODIAAAA .......