martes, 5 de mayo de 2009

Artículo de Juan Villoro






'Regreso al desastre'
• La supuesta recuperación de la normalidad en la capital no es necesariamente un alivio


Quienes pasamos unos días fuera del distrito federal hemos vuelto a una ciudad que recupera la normalidad sin que eso sea un alivio.La emergencia ha dejado al descubierto graves problemas nacionales. La medicina es un lujo en una sociedad de castas. Uno de los primeros contagiados con el virus A fue Manuel Camacho, exalcalde de la Ciudad de México. Recibió buena atención en el Hospital ABC y pudo volver a casa. Quienes no han gobernado la ciudad no cuentan con la misma suerte.Es un escándalo que la medicina privada no haya tenido un solo gesto de solidaridad durante la emergencia. Ningún hospital de excelencia ofreció atención gratuita. Ante la tragedia, la medicina privada reaccionó en función de su referente habitual: el dinero.

Esto no quiere decir que los hospitales acaudalados operen de manera impecable. Me hice unos análisis en Médica Sur, uno de nuestros principales centros de salud. Cuando fui a recogerlos, el laboratorio estaba cerrado. Como ir ahí implica una hora de tráfico, hablé para pedir que me enviaran los datos por correo electrónico o fax. La respuesta es una joya del surrealismo mexicano: "No podemos, porque las hojas están engrapadas". Si esto pasa en un lugar que pretende funcionar como un reloj suizo, podemos imaginar lo que sucede en las clínicas populares.

Silencio interesado
No conocemos los nombres ni los datos de los fallecidos y hay informes inverosímiles. Varios extranjeros se contagiaron en Cancún; sin embargo, durante días, el Estado de Quintana Roo (al que pertenece ese enclave turístico) no comunicó ni un caso de gripe. O no saben detectar el virus o silencian los resultados para no ahuyentar el turismo.Llegamos a un punto decisivo. La crisis de la gripe tendrá un efecto devastador en una economía de delirio. Las tres principales fuentes de ingresos de México son el petróleo (que no es renovable), el narcotráfico (que no es fiscalizable) y las remesas enviadas de Estados Unidos (que dependen de que los emigrantes aún tengan familiares en México). El turismo es una alternativa básica. Sin embargo, ¿quién desea viajar al país donde te puede matar un estornudo?
Salimos de la epidemia para volver al desastre.

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